Valores

El ser humano es un ser que piensa y siente, algunos más emocionales que racionales, otros más racionales que emocionales, pero no es discutible que la naturaleza del ser humano se representa por la razón y la emoción. Dos esencias que fluyen entre sí para determinar la naturaleza humana. Dicen que hay razones que el corazón no entiende y razón que tiene. El equilibrio de estas dos esencias hace que nuestro ser sea único. Sentimos y pensamos.

¿Qué sistema organizativo de la sociedad puede obviar la naturaleza humana? La razón necesita de los sentimientos, al igual que los sentimientos necesitan de la razón, por eso la gente muchas veces se encuentra en el dilema en ¿cómo ser? La respuesta es un equilibrio entre ambos en el momento adecuado.

¿Somos seres emocionales que pensamos o somos seres racionales que sentimos?

Tolerancia

La tolerancia es el ejercicio para la fortaleza interior y el buen comportamiento con los demás, el equilibrio y la armonía con la sociedad.

De forma contraria, la intolerancia es esa incapacidad que tienen ciertas personas para tolerar lo que no sea de su agrado, y suele convertirse en la manía de odiar y rechazar las actitudes de aquellos que no sean compatibles con su forma de ser. Todo ser humano tiene el derecho a la disidencia y a la discrepancia ideológica, sin más deberes que el decoro y la urbanidad para con quienes piensen de manera diferente.

La tolerancia es la capacidad de respeto, comprensión y consideración de las opiniones, prácticas y creencias de quienes son diferentes y contrarios a sus formas de ser.

De alguna manera, en el afán de mejorar y perfeccionar la conducta de los humanos, hemos devenido en cruzadas de salvación, agrediendo y tratando de eliminar por prejuicios a quienes consideramos que tienen diferentes costumbres de las nuestras. Todos somos seres imperfectos. Todos tenemos defectos y cometemos errores.

Nos caracterizamos de los demás porque algunos deseamos perfeccionarnos y nos diferenciamos de aquellos otros que se satisfacen con la imperfección. Pero esta voluntad de perfección debe ejercitarse con respeto y tolerancia de las libertades de todos aquellos que quieren de ser como quieran ser. Podemos ser intolerantes con nosotros mismos, pero no con los demás.

La tolerancia, es una importante cualidad para aprender a convivir con quienes nos rodean, aprendiendo a discernir sobre la diversidad de la naturaleza humana como de todas las cosas de la naturaleza.

La ciencia descubrió que aquellos materiales rígidos que carecen de elasticidad y de flexibilidad no soportan las tensiones y se rompen con suma facilidad.

Las relaciones humanas son parecidas al comportamiento de elementos materiales. Se ha comprobado que una relación es más fuerte, cuanto más flexible y elástica es. La rigidez no es fortaleza. Sólo la elasticidad y la flexibilidad determinan la fortaleza y la tolerancia de los seres humanos.

Ser tolerantes es ajustarse a la diversidad de la naturaleza humana. Es convivir armoniosamente con nuestros semejantes a pesar de la multiplicidad de sus creencias y caracteres. Es respetar el libre albedrío de cada ser humano, sin hacer distinción por sus razas, creencias religiosas y políticas, ni condiciones sociales o económicas. Es el principio de la convivencia y de la fortaleza individual.

La tolerancia es el valor de la convivencia, sin ella, se romperían los vínculos de unidad entre los individuos y sería un principio del caos organizativo y destrucción de la justicia misma.

Empatía

La empatía es un ejercicio para la fortaleza interior y el buen comportamiento con los demás. La empatía es el valor por el cual una persona ejercita la acción de ponerse en el lugar del otro y como consecuencia intentar comprender el porqué de las acciones.

Sabemos que no existe el mal y el bien ya que a veces muchas acciones son fruto de la misma ignorancia hechas desde la bondad pero con resultados negativos, por lo tanto, podemos llegar a comprender muchas veces el porqué de acciones que consideramos malvadas. La compresión es un pilar fundamental de la sociedad, es base del dialogo y evita malos entendidos.

El valor de la compresión es el que permite la cooperación, entre toda la sociedad, puesto que tolera y comprende y permite cooperar entre individuos que no tienen por qué tener muchas cosas en común. Sin el valor de la comprensión, la sociedad acabaría por autodestruirse.

Compasión

El valor de la compasión en este caso, es el ejercicio pasivo de sentir lástima o pena hacia el otro.

La compasión es el sustituto perfecto para el odio y el rencor. El compasivo, ante alguien ignorante que hace mal, le comprende y le compadece, sin la necesidad de odiar y sentir rencor.

Ante actos que producen dolor, la compasión hacia aquellos que los produce, es esencial para no caer en la furia y el odio; sentimientos que nunca traen nada de positivo, ni al individuo ni a la sociedad en su conjunto.

Moderación

Como dijo Epicuro; debemos rechazar los placeres a los que les siguen sufrimientos mayores y aceptar dolores cuando se siguen de ello placeres mayores. La naturaleza nos ha enseñado que todo placer físico en exceso resulta pernicioso y poco beneficioso. La gula y la lujuria, son dos ejemplos. El placer físico solo es positivo cuando se efectúa con moderación. La moderación es el valor para poder disfrutar de forma sana y felizmente de los placeres de la vida, sin perjudicar a los demás ni a uno mismo.

Voluntad

La pereza es la negligencia, tedio o descuido en realizar acciones, movimientos o trabajos. Se le conoce también como gandulería, flojera, haraganería, holgazanería; entre otros términos que pueden incluso llegar a ser peyorativos. Esta falta de ánimos para realizar cualquier actividad es un mal que hace a las personas más débiles. Se tiene que desalentar a través de la educación, con la pereza no se llega a ninguna parte, por uno mismo para sentirse mejor y para con la sociedad. La voluntad es la virtud que combate la pereza, la iniciativa de realizar cosas en la vida y seguir adelante, de una forma cooperativa en la sociedad en la que el individuo vive. La voluntad es fortaleza y puede crear a personas diligentes, si estas son responsables.

Paciencia

La impaciencia es el valor negativo de ansiedad, anhelo o intranquilidad por algo que se espera. La paciencia es la virtud que combate la impaciencia, y esta resulta la comprensión máxima de que todo sucede cuando tenga que suceder y que la impaciencia no sirve para nada, solo genera estrés y ansiedad. La paciencia es una virtud muy positiva ya que ayuda a aprender a disfrutar de los viajes de la vida. La muerte nos enseña que has de ser paciente para llegar al fin, y disfrutar mientras eso llega. La paciencia además, puede derivar en crear a personas dedicadas con su trabajo y que dedican tiempo y esfuerzo en realizar cosas que una vez llegadas a su fin, les pueda proporcionar una mayor satisfacción que haciéndolas de cualquier manera.

Responsabilidad

La irresponsabilidad corresponde el valor de no aceptar las consecuencias de nuestros actos y de las obligaciones que tiene todo ser humano. En una sociedad civilizada y organizada, todo ser humano tiene derechos y obligaciones. La vulneración del derecho de otro o el no cumplimiento de las obligaciones son formas de irresponsabilidad personal. La irresponsabilidad también suele darse en personas que comenten actos malvados, de forma consciente o no, y se niegan a aceptar las consecuencias. La irresponsabilidad puede derivar a crear personas deshonestas, inmaduras, despreocupadas o indecisas. La responsabilidad es la virtud contraria a la irresponsabilidad, y por lo tanto, son personas que aceptan las consecuencias de sus actos. La responsabilidad puede derivar a crear personas honestas y diligentes.

Altruismo

La persona que cae ante el egoísmo se centra en sí mismo y en su propio placer. El ser egoísta solo piensa en él, su naturaleza le hace despiadado y actúa solo en su beneficio de su propio placer. Suele quedarse solo a lo largo del tiempo, ya que su naturaleza le impide compartir. No siente remordimiento en engañar a las personas para que se acerquen, suelen mostrar mascaras para engañar y jugar con los sentimientos de las personas. Considera a las personas meros instrumentos para su bienestar y su éxito social. El egoísmo es una enfermedad propia de la ignorancia, de una mente que es incapaz de situarse en el lugar del otro. El egoísta es incapaz de comprender que forma parte de un todo, y que depende del medio donde vive, se socializa y se relaciona para sobrevivir y que su organismo solo es incapaz de salir adelante. El egoísmo, puede derivar en personas manipuladoras, en ladrones, personas insolidarias, codiciosas, caprichosas, mentirosas y envidiosas; y todo para conseguir sus propios fines egoístas.

El altruismo es la virtud que combate al egoísmo. El altruismo constituye un valor primario en la organización social, fruto del respeto y la comprensión. El altruismo también entendido como la solidaridad del ser humano representa el hábito de dar y entender a los demás. La generosidad es una forma de altruismo y rasgo de la filantropía. Éste es capaz de pensar en las demás personas y no solo en uno mismo. El altruismo es un valor de sociedades civilizadas avanzadas, todo lo contrario al egoísmo.

Humildad

La humildad es el valor de reconocer nuestras propias limitaciones, de aceptar nuestros errores y reconocerlos, de crecer aprendiendo. La humildad es la cualidad del sabio, pues sabe que se puede equivocar y que no lo sabe todo, sin embargo, la soberbia es todo lo contrario, es de áquel que se muestra grosero con las personas, incapaz de reconocer sus errores y limitaciones, nunca aprende es un ser inactivo pues no tiene la suficiente humildad para preguntar ¿por qué?

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2 comentarios en “Valores

  1. Estoy de acuerdo en los aquí expresados, pero a mi parecer, te faltaría uno importante que en cierta medida camina de la mano de esta feroz crisis, la sinceridad. Uno de los mayores males que provocan y alimentan esta necia crisis, es esa falta de sinceridad en la política, los estamentos financieros y aquellos que desde una posición pública, hayan podido corresponder con la verdad y no ocultar la misma en beneficio interesado y propio. La hipocresía desgraciadamente es el lenguaje más empleado y eso hace, que otros valores se esfumen de las personas y salgan a la luz las vísceras del animal que llevamos dentro, donde solo el fuerte o el que tiene las ventajas del poder, puede aniquilar sin compasión ni vergüenza, aquellos que mostrándose tal como son, sufren su voraz consecuencia.

    Un Saludo.Endimoniat

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