Oligarquía o demagogia, el dilema ya superado, para Josep M. Colomer

Josep María Colomer en un artículo (ver aquí), que peca de poco ilustrado para los títulos que dice ostentar y en la columna dónde se le deja opinar, nos plantea un dilema griego que está ya resuelto sobre la democracia: oligarquía o demagogia.

El autor de forma resumida rechaza los principios democráticos para abrazar los ideales aristocráticos, de una forma clasista nos expone como la masa, de incapacidad ilustrada, no cómo él, se torna corruptible hacia una forma de gobierno más tirana que el que ejerce la oligarquía. Así que nada, que los referéndums no son deseables, debe gobernar una casta ilustrada, por el bien de todos.

Para ello, nuestro poco ilustrado Josep María Colomer nos remite a los clásicos, vaya, parece que aún no le ha dado tiempo a leer nada sobre democracia y gobierno posterior a esa época. Vista su capacidad analítica, creo que es más fácil compadecernos, es normal que vaya lento, quizás antes de perecer nos llega a la filosofía medieval.

Si llega, verá que Aristóteles y Maquiavelo ya resolvieron esta cuestión y posteriormente la democracia representativa y republicana consagró esta solución: la constitución mixta en forma de República.

La lógica que hay detrás de una constitución mixta es que busca integrar las diferentes facciones o clases sociales en la construcción de una República común y pretende evitar el abuso de poder de alguna facción. En consonancia Maquiavelo afirma que un legislador prudente que conoce estos defectos [de los diferentes regímenes descritos por Aristóteles: democracia, aristocracia y monarquía], huirá de ellos, estableciendo un régimen mixto que de todas participe, que será más firme y estable; porque en una Constitución donde coexistan la monarquía, la aristocracia y la democracia, cada uno de estos puede vigilar y contrarrestar los vicios de los demás.

De este modo, la República mixta estaba formada por un príncipe, que no rey, es decir, el primero entre los hombres, eliminando el cargo hereditario para neutralizar los vicios de la tiranía y controlando en este caso al vicio de la democracia orientado a la anarquía de las asambleas directas y la falta de liderazgo y responsabilidad de la política pública. Esta República estaba compuesta por un cuerpo aristocrático, es decir, una clase ilustrada que debía preocuparse por el bien común y por lo tanto, estaba negada de privilegios, familia y propiedades para eliminar los vicios de la oligarquía y que a la vez se dedicaba a controlar a la monarquía, para evitar que la política sea sólo en interés de un tirano, generando en este caso la cultura del pacto. Finalmente incluye asambleas populares que se encargan de controlar a la aristocracia para evitar que degeneren en oligarquía pero que éstas no tienen poder de decisión ejecutiva real, para evitar la mayoría tiránica de la masa contra el resto de facciones sociales y la anarquía que causaba según estos autores los sistemas democráticos griegos.

Esta idea fue rescatada durante la ilustración, de hecho, James Madison, uno de los padres de la Constitución de Estados Unidos, argumenta la necesidad de una constitución mixta en forma de República ya que la primera ventaja que tiene es la capacidad de controlar y evitar la violencia de una facción de la sociedad sobre la otra. Y de esta idea surge el sistema democrático presidencialista. Sin embargo, la evolución de esta idea no acaba aquí, Dahl haciendo referencia a Montesquieu argumenta que el verdadero peligro es siempre la acumulación de poder, que no estaba tanto en los intereses de las diferentes facciones si no en quien controlaba el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Y de aquí que la constitución mixta pasa a la idea de democracia republicana y representativa con separación de poderes.

En esta misma línea, Manin considera que el gobierno representativo es una forma moderna de constitución mixta porque permite combinar las virtudes del sistema aristocrático y democrático. La formación republicana parece inspirada en la constitución mixta a pesar de que su origen tiene más que ver con la caída del antiguo régimen. Sin embargo, la alianza entre aristocracia y burguesía en Inglaterra permitió hacer evolucionar de forma casual el sistema parlamentario inglés en la representación de cada vez más facciones, en este sentido permitió un sistema mixto. Paralelamente con la revolución francesa, la alianza entre el pueblo y la burguesía para derribar a la aristocracia del antiguo régimen, propició inspirada por los ideales de la ilustración un sistema mixto, donde la burguesía, asumiendo el papel de la aristocracia se garantizaba un papel de control. En cualquier caso, es la aparición de una aristocracia ilustrada que incapaz de imponerse se alía con otra facción y construye una especie de gobierno mixto.

Cada sistema era imperfecto, todavía conservaba vicios y con sobre-controles de otras facciones por las dinámicas sociológicas e históricas de cada país. En España, todavía existía un control casi oligopolístico de una aristocracia que pactó con el monarca, en EEUU en cambio, la ausencia de monarca propició un sistema mixto con raíz popular y burgués.

En cualquier caso, la idea de gobierno republicano, incorpora elementos aristocráticos como democráticos, pero no acaba de ser ninguno de los dos. No es democracia porque el demos no hace ni ejecuta las leyes, ni tampoco es aristocracia ya que esta depende del control demos.

El pueblo controla y elige a una aristocracia que debe ocuparse del bien común, de este modo se evita que el pueblo pueda ejercer su mayoría tirana contra otras facciones y que la aristocracia se pueda viciar y demostrar egoísta e independiente de servir al interés general.

Este sistema de gobierno imperante hasta hoy degeneró porque en la práctica nunca se establecieron controles democráticos contra la oligarquía.

Dahl considera que para que se produzca democracia son necesarios cinco principios fundamentales: (1) participación efectiva, (2) igualdad de voto, (3) oportunidad para conseguir una compresión ilustrada, (4) control sobre la agenda y (5) inclusión de los adultos y no se están cumpliendo con efectividad y por lo tanto, la constitución mixta falla.

Peter Mair en “¿Gobernar el vacío? El proceso de vaciado de las democracias occidentales” detectó que el estado de la democracia es débil ya que existe una tendencia individualista de despolitización social y de privatización de los intereses. ¿Qué quiere decir esto? El autor hace referencia a la desconexión en alejamiento del componente popular de la democracia del constitucional, es decir, que la población se está desvinculando de los mecanismos institucionales que garantizan formas de resolución de intereses comunitarios. Actualmente hay un vaciado creciente de la concepción política, la ideología parece tener menos peso a la vez que la sociedad adopta una postura despreocupada de los asuntos públicos para centrarse sólo en los privados.

Para analizar lo que observa Mair hay que analizar los procesos de la formación de las democracias liberal-burguesas:

En primer lugar, el primer principio de Dahl que falló era el del control sobre la agenda. Antes de las democracias representativas lo que teníamos era sistema censatario aristocrático, donde efectivamente, cuando se resuelve el quinto punto (la inclusión de los adultos) no se garantizó el control de la agenda. Los ciudadanos podían votar en elecciones periódicas pero no controlar todos los procesos legislativos y ejecutivos que se estaban produciendo, a excepción de Suiza que es probablemente el único país con mecanismos más efectivos sobre el control de la agenda.

En segundo lugar, al no existir control sobre la agenda, no se tardó en que el poder económico que siempre había condicionado el poder político, llegara a un nivel de convivencia cooperativa tal, que asumió de forma oligárquica el control sobre la información. Las grandes cadenas y medios de comunicación están en manos de grandes grupos corporativos que a la vez son gran influenciadores dentro de los partidos políticos. Esto provocó que no se garantizara la oportunidad para conseguir una compresión ilustrada, ya que los altavoces informativos tienen una capacidad influenciadores tan grande es capaz de ensordecer a la competencia por puros intereses económicos.

En tercer lugar, la des-ideolización es consecuencia de este control informativo, también en las escuelas, donde a partir de los 60 sobre todo, se produjo una ideología dominante, y probablemente ahora hegemónica de carácter economicista o utilitarista. La realidad es que no existen soluciones más óptimas generalistas para la población, existen opciones más óptimas para conseguir unos efectos, pero si éstos no son los efectos que quieres producir, la solución no es óptima. El problema utilitarista o economista hace hincapié en la optimización de soluciones y excluye la respuesta de por qué, que es el fundamento de la ideología. En este sentido la lógica de mercado, que los intereses privados son en general el equilibrio perfecto para alcanzar una vida libre es hoy en día la ideología dominante, en parte difundida por estos medios que han vaciado de contenido útil a la política de forma teórica, no práctica. Esto causó una baja participación y los efectos que detecta el autor, ahora bien, no termina ahí.

En cuarto lugar, esta bajada de participación está causando que se vea afectada la igualdad de voto ya que infra-representa a las clases más populares que son las primeras víctimas de la des-ideolización y por lo tanto hace que sus intereses sean cada vez más lejanos a los de la clase política. En este sentido, también se está gradualmente poniendo en peligro la inclusión de los adultos, o más bien de una parte por las propias dinámicas de los partidos. Todas estas degradaciones democráticas, causan que los partidos sean más dependientes de las clases dominantes y dificulten en este sentido la inclusión de nueva competencia que sí tenga en cuenta los intereses de las clases populares que ahora mismo se ve excluida por todos estos motivos. Ahora bien, estas dos últimas degradaciones aún no son 100% observables pero es importante ir detectando evidencias que puedan confirmar esta tendencia.

Esta des-ideolización provocada por las fallas de los gobierno republicanos con débiles controles democráticos contra la oligarquía son las causantes de la demagogia y el populismo, no la existencia de mecanismos democráticos.

Sin embargo, otro distinto a Josep María Colomer, con la misma visión clasista, Sartori, critica los mecanismos de participación directa bajo las mismas argumentaciones: la incapacidad de las masas de un conocimiento ilustrado y que era ante todo preferible una aristocracia ilustrada que gobernara a todos bajo criterios como el interés general.

A pesar de ello, en una argumentación mucho más trabajada que la de nuestro querido Josep María Colomer, Sartori deja huérfana la definición de interés general y cae en el error considerar un coste el hecho de exigir a la población más conocimientos sobre la gestión pública.

Hay que tener presente que la formación de los actuales sistemas democrático-representativos tienen origen en el control de la aristocracia burguesa, que aseguró este modelo mixto imperfecto. Teniendo en cuenta esto, el sistema, por imperfecto, tiende todavía al vicio más propio del sistema aristocrático: la oligarquía.

El sentimiento de lejanía, el surgimiento de nuevos conceptos como casta política, la proliferación de casos de corrupción y puertas giratorias y la existencia de políticas que benefician a la oligarquía empresarial que nada tienen que ver con el interés general es síntoma de que el sistema está degenerando hacia un sistema oligárquico.

Tenemos un problema definitorio sobre interés general. ¿Qué es el interés general? Siempre se ha definido interés general como el pacto de privilegios, en la que había un consenso o un status quo intereses entre facciones que no entraban en conflicto. Pero el conflicto es inevitable entre facciones, sólo depende de un incidente político. El conflicto de intereses entre facciones existe como existe el oxígeno, basta una chispa para activarlo. Por tanto, no se puede anular, sólo se puede detener temporalmente.

Interés general debería volver a coger su ideal republicano de la libertad, es decir, la búsqueda de eliminación de toda opresión, sólo así será posible un pacto político, porque sólo entre iguales y libres se puede desarrollar, nunca entre ilustrados y masa.

Sartori considera que es un coste exigir a la masa de capacidad ilustrada para decidir los asuntos públicos, cuando lo que realmente es un coste es no hacer esta exigencia. Cuando la masa se vuelve inculta, irresponsable de los asuntos públicos, es más fácil que una chispa de injusticia haga estallar el conflicto entre facciones y se revele la masa contra esta casta ilustrada viciada en oligarquía.

Por lo tanto, el peligro populista de la demagogia está en la no incorporación de mecanismos de democracia directa condenando a la población a la irresponsabilidad y la incultura política. Una chispa de injusticia de la oligarquía contra la masa hará saltar la peor de las tiranías.

En definitiva, la incorporación de mecanismos de democracia directa es fundamental para producir paralelamente una exigente responsabilidad política y pública de los ciudadanos en los asuntos comunes a la vez nos acerca al ideal de constitución mixta generando un contrapeso a los vicios de la oligarquía.

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