I. Berlin. Dos conceptos de libertad

Debemos encontrar el origen de la filosofía de Berlin en Oxford, antes de la segunda guerra mundial. Allí fue dónde se estaba gestando una vuelta al espiritismo, con grandes filósofos de influencia como G.E. Moore y B. Russell. Se decía por aquel entonces que aquello que no podía ser comprobado de forma verídica, que era imposible de verificar, carecía de significado. Sin embargo, Berlin critica esa concepción, decía que las proposiciones generales en realidad no debían de ser verificables, lo que se conoce como el ideal de la escuela de Viena. Entre el realismo y el idealismo, Berlin siempre descartó la posibilidad de idealismo, la búsqueda de la verdad sensible a través de la metafísica.  El autor creía en sus orígenes que si se utilizaba el método adecuado se podría encontrar una verdad absoluta. Creía que las emociones humanas han torpedeado el proceso de formulación de preguntas genuinas que condujeran a la verdad y este ha sido el pensamiento filosófico durante más de dos mil años. Sin embargo, Giambattista Vico, fue el primer autor que hizo vacilar a Isaiah al concebir la idea de culturas. ¿Cómo podía existir pues una sola verdad para todo el ser humano con la pluralidad existente?

Johann Gottfried Herder, fue quien acabó de cuestionar el monismo imperante en la ideología de Berlin al proponer a la cultura como aquello que condiciona el pensamiento del individuo y que por lo tanto, no había respuestas verdaderas universales que sirvieran para todas las culturas de la Tierra. Herder es en definitiva el creador del nacionalismo político. Por lo tanto, como argumentaron los románticos, los valores y los ideales no eran creados en el cielo y debían ser descubiertos o entendidos, éstos, se fabricaban, se creaban por los mismos hombres, y éstos daban énfasis a unos u otros. Aquí fue entonces cuando Berlin comprende el pluralismo y abandona el monismo.

A partir de su concepción pluralista y de su influencia en Oxford sobre las concepciones liberales, Berlin en 1958 como profesor de Teoría Política y Social pronuncia una conferencia que hoy en día es conocida como el ensayo sobre las dos concepciones de la libertad.

En Dos conceptos de libertad se expone cómo la libertad, un ideal por muchos alabado puede realmente concebir dos concepciones completamente distintas: lo que llamará libertad negativa versus la libertad positiva.

Si coaccionar a un nombre es privarle de libertad, Berlin expone dos principios esenciales, la opresión por un lado y la libertad por el otro; y mientras mayores cotas de libertad eliminan la opresión, la opresión sirve para limitar la libertad. Sin embargo, ¿podríamos considerar que la propia socialización humana es una forma de opresión ya que condiciona la autonomía personal? ¿Podríamos considerar que la condición de pobreza es un tipo de opresión social? ¿Y las leyes? ¿Qué es la libertad entonces? ¿No somos libres?

Isaiah Berlin responde a todas estas preguntas argumentado que en realidad existen dos concepciones de libertad, si hacemos referencia a una podemos considerar que no somos libres en una situación en que la otra si podríamos considerar que sí lo fuéramos.

Antes de la descripción de los dos tipos de libertad el autor clarifica que los principios de libertad que el describe no son aceptables en su Estado más puro. Como autor pluralista argumenta que incluso es necesario limitar la libertad en favor de otros principios liberales.

¿Qué entiende pues por libertad negativa? La libertad negativa debe entenderse como a “libertad de”, es decir, la libertad de poder realizar una acción dependiente de los medios para realizarla. Que estemos privados de medios para realizar una acción no significa que no seamos libres de realizarla, simplemente es que estamos privados de esos medios, ya sea por motivos contextuales, sociales, económicos, genéticos, entre otros. Ésta nunca debe entenderse como la “libertad para”, es decir, la libertad positiva, pues no contempla los medios para acceder a la libertad. Es curioso porque en realidad si no existen medios para acceder a la libertad ¿cómo podemos ser libres? La respuesta se haya en los medios, si los medio socioeconómicos no nos permiten comprar pan, en realidad nosotros somos libres de tomarlo, pero no tenemos acceso a los medios impuestos por la sociedad para poder acceder a él. Sin embargo, la libertad negativa tampoco debe ser entendida como el semáforo verde para poder hacer lo que la voluntad individual dicte, ya que la libertad negativa no significa la ausencia de todo impedimento, sino que ésta viene regulada por otros principios como el de la igualdad. Al fin y al cabo, el evitar todo impedimento a otro de libertad, es coartar la libertad de otro para proteger la del segundo. Esto es en definitiva la libertad negativa, evitar que exista todo impedimento humano a la libertad de otros.

¿Qué entendemos por libertad positiva? La libertad positiva debe entenderse como la “libertad para”, es decir, la libertad para poder realizar una acción, es decir, la libertad para tomar los medios necesarios para ejecutar la voluntad individual. Esta libertad a diferencia de la negativa se basa en la posibilidad de acción, es decir, legítima los actos que atentan contra la libertad de otros. La libertad positiva es aquella que degenera hasta los más tiranos que emprenden todo tipo de acciones para la obtención de todos los medios posibles para ejercer su voluntad. Incluso se ha entendido como el desprendimiento de todo deseo, es decir de la existencia de voluntad alguna para liberarse.

Berlin es tremendamente crítico con la libertad positiva puesto que ha llevado en la humanidad terribles consecuencias, y defiende de hecho la libertad negativa como ideal liberal.

Por eso, entiende que no tiene sentido tratar al ser humano como un ser no autónomo, cómo decía Kant: <Nadie puede obligarme a ser feliz a su manera>. Berlin critica el paternalismo, el que se trate a los seres humanos como objetos y no como sujetos. Que el ideal de libertad negativa no es la que propugna Mill, de hacer lo que la voluntad dicte y si no puedo me someto. Berlin apuesta por luchar por la autonomía personal ante los ataques de dominación para ser libres de verdad, que recluirnos no nos hará más libres que si combatimos contra la opresión. El conocimiento y el entendimiento será lo que nos hará libres.

Sin embargo, cuando liamos la libertad de un individuo frente a al colectivo, ¿cómo regulamos las diferentes voluntades humanas que deberían gozar de la misma libertad? ¿o sólo uno es libre y el resto esclavo? No se debe caer en que el fuerte oprima al más débil, pero tampoco que se debe considerar libertad hacer cosas irracionales, puesto que la libertad se haya en la racionalidad y en un mundo ideal de seres racionales, nadie oprimiría a nadie.

En torno a la soberanía, se ha de tener cuidado según Berlin en el acto de autonomía de libertad positiva, puesto que la democracia puede desarmar a un oligarca o tirano pero también a las minorías no privilegiadas.

La crítica a Berlin viene orientada por su concepción de principios del pluralismo. El pluralismo tiene una base dogmática que se sustenta en la existencia de unos principios que son potenciados unos por encima de otros de manera distinta en las diferentes culturas del planeta. Sin embargo, éstos principios no son cuestionados sino reformulados constantemente como hace Berlin. Esto genera un problema dogmático de fondo ¿la libertad es un principio?

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