¿Por qué la apertura al comercio internacional no es una condición suficiente para el crecimiento económico?

La teoría liberal de Smith [sobre la mano invisible] de la libertad comercial se basaba en que el comercio cuanto más libre, más eficiente. En la historia quedó claro que una planificación central del reparto de los recursos es mucho más ineficiente que el libre comercio. Un ejemplo que ilustra esto podría ser: imagínese que está en una fiesta de cumpleaños y usted tiene que repartir golosinas entre los niños de la fiesta. Lo que hace es repartirlos equitativamente, pero usted no tiene en cuenta que muchos niños son alérgicos a ciertos productos, otros sienten repulsión por otros dulces y los resultados serian que muchos niños acabarían comiendo menos dulces que otros por tales motivos; sin embargo, si usted deja que los niños intercambien libremente los dulces, los niños conseguirán los dulces que ellos quieren, mejorando la eficiencia en el reparto; es el ejemplo de que los intereses particulares mejoran el interés general y esto fue llamado el Primer Teorema Fundamental de la Economía del Bienestar. A la gente a veces le fascina esa habilidad que presentan los mercados para conciliar la búsqueda individual del propio interés con el bien común. Muchos incluso creen ver ahí la mano de Dios. En realidad, no hay nada tan excepcional en ello. Hay todo tipo de«manos invisibles» funcionando en las instituciones que gobiernan nuestras vidas cuotidianas, muchas de las cuales no tienen nada que ver con el mercado. [Joseph Heath, Lucro Sucio, 2009] Por ejemplo si tomamos un ejemplo de John Kay de un supermercado. Imagínese que es usted encargado de un supermercado y quiere que ninguna cajera esté sin trabajar y las colas se repartan de la forma mejor posible, ¿debería estudiar y organizar las colas con algún algoritmo? Debería usted seleccionar a la gente en la cola que deben situarse? Eso le llevaría muchísimo tiempo y es prácticamente imposible, ¿qué tipo de tecnología debería utilizar para conseguir su objetivo? Sin embargo, si dejamos a la gente la libertad para colocarse en la cola que mas desee, nos encontraremos que conseguimos nuestro objetivo, ya que el interés particular de querer hacer menos cola y marcharse antes a casa, hace que los clientes escojan las colas más rápidas o las que están más vacías.

Sin embargo hay un problema importante, este simple ejemplo se generalizó a la economía, es posible que un intercambio concreto sea beneficioso, o como los economistas llamaron que se consigue el óptimo de Pareto si no existe ninguna interferencia a la libertad comercial. Afirman pues que todas las transacciones económicas que se hagan de forma voluntaria podrán tener todas las mejoras posibles en cuestión de eficiencia. Pero el estudio de la historia económica nos indica que esto no es del todo cierto, pero en su día esta ideología trajo consigo la liberalización paulatina del comercio mundial.

Voy a centrarme que es lo que pasó: Lipsey y Lancaster descubrieron el teorema del segundo óptimo que hace tambalear completamente toda la ideología de la derecha. Éstos descubrieron que el óptimo de Pareto solo se consigue en un mundo completamente ideal, realmente la interferencia de muchas variables hace que tal optimo sea imposible de conseguir. Para hacerse una idea de lo que tendría que ser el derecho de la propiedad, hay que imaginarse a todo el mundo en el interior de una gran burbuja de plástico opaca insonorizada y con temperatura controlada. La teoría de la derecha funciona en un mundo ficticio, se trata de una simplificación extrema de lo que es la realidad. Por ejemplo, el óptimo de Pareto siempre nos dice que es mejor cuanto más nos acerquemos a este óptimo, pero esto es del todo falso, Lipsey y Lancaster observaron que no necesariamente acercarse al óptimo de Pareto puede ser algo beneficioso, es más puede ser algo contrario a la eficiencia y seria más eficaz un segundo óptimo totalmente diferente. Cualquiera se da cuenta de las idealizaciones introducidas por Arrow y Debreu en su caracterización de la competencia perfecta son bastante extremas. Para que sus resultados teóricos tengan alguna relación directa con el mundo real, no debe haber economías de escala lo que significa que no debe suponer una ventaja producir en serie, ni la posibilidad de influir en los precios a través de la oferta de alguien o de las decisiones de la demanda, ni costes de transacción una categoría que incluye todo, desde los honorarios a abogado y gastos de auditoria, hasta los costes del transportes y las facturas impagadas, ni certidumbre sobre el futuro o, en situaciones en que hay incertidumbre, una opción para contratar seguros contra cualquier eventualidad, y tampoco asimetrías en la información. Y lo más importante de todo, no debe haber externalidades. […] La falacia se basa en pensar que conseguir lo que más se acerca a lo mejor es necesariamente mejor que conseguir algo completamente diferente. Pruebas de lo contrario se ven con bastante frecuencia en la vida cotidiana (si el aliño para ensaladas que usted quiere no está disponible, quizás sería mejor pedir sopa; si no consigue el aumento que quiere, quizás debería trabajar en otro sitio.) Por desgracia los partidarios del capitalismo basado en el laissez-faire han estado vendiendo durante décadas argumentos que dependen, precisamente, de este tipo de falacias.  [Joseph Heath, Lucro Sucio, 2009]

Sabemos que ningún mercado es completamente competitivo y la teoría del segundo óptimo nos dice que intentar acercarnos al óptimo de Pareto si sabemos que no vamos a alcanzarlo puede ser peor que otra cosa completamente distinta, esto explica porque la apertura del comercio internacional no es una condición suficiente para el crecimiento económico. Con las observaciones realizadas a lo largo de la historia se ha concluido que no necesariamente las economías más abiertas al comercio son las que han salido más beneficiadas, la teoría del segundo óptimo establece que tanto subvenciones o medidas arancelarias pueden ser beneficiosas para la economía, todo depende en cada caso concreto, cada economía debe aplicar un tipo de proteccionismo o de libertad de mercado en función de sus condiciones y las de alrededor, pues de lo contrario quizás mantener una política de liberalización del comercio agrícola (sería acercarse a las condiciones del libre mercado como ideal en el óptimo de Pareto) puede ser peor que aplicar una política proteccionista si las características del mercado lo requieren; sería mejor la búsqueda de un segundo óptimo.

La apertura al comercio internacional probablemente sea un condición necesaria para el crecimiento, pues los beneficios que se obtienen son enormes ya que comparten información, experiencia, tecnología… con todo el mundo; sin embargo no es una condición suficiente. Incluso Keynes llegó a argumentar que en depende que casos para la economía inglesa era necesario aplicar un cierto proteccionismo en varios sectores, antiguo creyente de la libertad comercial como herramienta para conseguir un bienestar mayor, se dio cuenta que esto no es necesariamente así que todo es relativo. Depende de las situaciones sería mucho mejor aplicar una política contraria a la teoría libre-comercial de los laissez-fair.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s