¿Al menos tengo trabajo?

Últimamente escucho la frase de: ¡al menos tengo trabajo!, justificando así trabajos precarios. Yo, sin embargo, reflexiono acerca una serie de cosas: precisamente los derechos laborales no se consiguieron aceptando trabajos indignos.

Está claro que a corto plazo es preferible aceptar un trabajo precario porque tú tienes que comer, pero a largo plazo no lo es. No van a llegar un día los capitalistas a decirnos que ahora tendremos más derechos por buena voluntad, nunca lo han hecho ni nunca lo harán. Aceptar un trabajo precario supone aceptarlo como normal y que ese trabajo se convertirá en lo normal y por naturaleza no se avanzará nunca en derechos, pues con este modelo solo se puede ir hacia atrás. Si alguien está dispuesto a hacer más por menos, los que quieran tener una vida, ya no solo un trabajo, tendrán que renunciar a tener una vida para sobrevivir y no vivir.

Un esclavo que iba a trabajar cada día y obedecía a su amo no estaba luchando día a día, claro que trabajaba muy duro, pero eso no es luchar por sus derechos. A lo largo de la historia, claro está que los que lucharon por sus derechos dejaron de cobrar su sueldo, iban a vagas y hacían huelgas de hambre para conseguir mejoras en el futuro; tuvieron que pasarlo peor que lo que les ofrecían por su trabajo.

Claro que antes el bienestar de ahora no se tenia y hoy que hemos conseguido tanto, pueda parecer que del bienestar que tenemos a tener que pasar hambre hay un paso muy grande, pero es que el bienestar que tenemos ahora es totalmente ficticio, yo debería no aceptar un trabajo precario, reclamar lo que me corresponde. Si no tengo un trabajo digno tengo que espabilándome de otra forma pero nunca aceptando tales condiciones. Si en España mucha gente dejara de aceptar las migajas de pan que nos quieran dar, la situación se volvería insostenible y se produciría la revolución que hace falta para traerle de nuevo la dignidad y la vida que merece el trabajador.

Mientras sigamos aceptando tener trabajo a costa de no tener vida, estaremos rebajando nuestros derechos, estaremos quitándonos la dignidad, algo por lo que nuestros antepasados lucharon. Claro que vivimos muy cómodos, y es muy difícil renunciar a las cosas que queremos, pero es que debemos plantarnos delante del espejo y preguntarnos, pan hoy y mañana hambre o paso hambre hoy y mañana y pasado podré comer.

Lo importante, no trabajar en negro, tu jubilación depende de ello, no aceptar ningún trabajo precario, respáldate en tu familia y amigos, si tenemos que vivir en la calle hagámoslo, y no es fácil decirlo, es muy duro, pero muy duro, pero es lo que agradeceremos en el futuro. Olvídate de lo que tienes tú hoy, el trabajo que tienes tu hoy, si no tienes un futuro no tendrás presente. 

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