Innovador modelo de empresa

El mundo empresarial no puede actuar de manera independiente porque no lo es. El mundo empresarial está ligado al mundo laboral, a los consumidores, a los ciclos económicos y al gobierno de la nación. El nuevo modelo de empresa se sustenta en cinco principios básicos: flexibilidad para afrontar mejor lo tiempos de crisis, productividad para ganar en competitividad frente al exterior, eficiencia, solvencia y democracia. La empresa se tiene que adaptar a dos conceptos esenciales que tienen que penetrar en su forma de trabajo; el cooperativismo y el nuevo concepto de propiedad.

Este nuevo concepto de propiedad empresarial surge de la idea de que una empresa realmente para que funcione necesita de dos cosas esenciales: capital y trabajadores. Sin capital, los trabajadores no pueden iniciar un proyecto empresarial; y sin trabajadores, la empresa es imposible de formar. Siempre se ha considerado que al ser el capital lo primero que se aporta en la creación de la empresa, es quien aporta éste el dueño de la empresa, sin embargo, la realidad es muy diferente, ya que el trabajo y el capital son codependientes y por lo tanto se deberían encontrar en las mismas condiciones. El valor trabajo pues debe equipararse con el valor capital.

El 50% de la empresa debe pertenecer a los aportadores de capital y el otro 50% a los que trabajan en la empresa. El % del capital funcionaría proporcionalmente a las aportaciones de capital y variarían los porcentajes en función del capital aportado pero nunca variaría del 50% que le corresponde al total de aportadores de capital a la propiedad de la empresa. El % del trabajo funcionaria dependiendo de la jerarquía  y las funciones  que se ejerzan dentro de la empresa y deberá ser introducido a través de la lógica de codependencia, jerarquía real, dependencia, subsidiaridad y cooperativismo.

Este modelo de jerarquía rompe con el modelo clásico de jerarquía vertical que funcionaba de arriba hacia abajo y incorpora un novedoso modelo de jerarquía horizontal basada en la cooperación y en la profesionalización y especialización.

Las empresas funcionarían bajo criterios de cooperativismo y por lo tanto, la empresa se dividiría en tantas áreas temáticas codepentiendes como sean necesarias, con sus respectivos coordinadores y el coordinador general. La empresa se organizaría de una forma más eficiente y se eliminarían todos aquellos cargos inútiles, ya que el % de trabajo se tiene que repartir con criterios de codependencia, jerarquía real, dependencia, subsidiaridad y cooperativismo; y por ejemplo, un coordinador que ordene la coordinación de su área para un trabajo y un trabajador tenga a alguien a quién delegar todo su trabajo, se le considerará una pieza sobrante de la estructura de la empresa ya que no es necesaria una persona que sirva para delegar su trabajo a otra persona. La empresa al funcionar bajo criterios democráticos, podrá depurar más fácilmente a estas personas que no aportan valor a la empresa y mejorar en eficiencia.

El principio democrático se verá reflejado en que la dirección general de la empresa deberá ser elegida por los votos de tanto de la parte que aporta capital como de la parte que aporta trabajo, y la suma de votos de las dos partes sumará respectivamente el 50% que les corresponde de propiedad de la empresa. El principio democrático garantizará una mayor eficiencia interna al poder canalizar las denuncias hacia los componentes inútiles, además de ser igualmente cercana a los intereses de los inversores como de los trabajadores y daría voz a todos los componentes de la empresa.

Además todo este nuevo modelo de empresa, solventaría algunos problemas, ya que mejoraría el compromiso por parte de los trabajadores en la empresa, ya que pasarían de ser meras herramientas de trabajo a ser integrantes activos dentro de la empresa, además de colaborar en la mejora de la competitividad y la productividad gracias a este aumento de compromiso.

Todos los trabajadores y los inversores asumirían riesgos y beneficios de forma proporcional a su % de propiedad de la empresa y además de contribuir en una redistribución de la renta más eficiente, se garantizaría un sistema muchísimo más flexible y solvente para afrontar crisis.

Por parte de la administración pública, se debería crear dos organismos esenciales que completaría al sistema empresarial y de empleo. Uno debería ser un fondo para prestación de desempleo que se nutriría de impuestos directos a las empresas y otro deberá ser un organismo de cooperación en la movilidad de trabajadores, que mejorara el sistema de movilidad laboral. El organismo para la movilidad deberá ser a la vez asesor de las empresas en el sentido de alertar a las empresas cuando se detecte que algún sector que está sobredimensionado y alertar de los riesgos, tanto en contratación como en despido.

Este nuevo modelo de empresa aseguraría además que las empresas inviertan en la formación de sus trabajadores, ya que dejarían de ser herramientas de trabajo.

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