La política en España, ¿Nos merecemos estos políticos?

Desde hace mucho tiempo la crítica hacia la clase política no ha dejado de cesar, son bien conocidos por la sociedad española, los casos de corrupción, la ineptitud y la ineficiencia de los políticos que han generado un gran hastío general. Pero, ¿merecen realmente los españoles esto?

Para analizar el tema debemos profundizar en las entrañas españolas, de nada me sirvió irme a diez o cien años atrás, el mismo tema se repetía constantemente hasta llegar a la raíz del problema, la formación de España. Es decir, España ha tenido casi siempre el mismo problema, ¿por qué?

No queda ninguna duda que desde la creación de España, siempre ha sido dominada por la clase castellana, por su importancia y por el hecho de situar la capital en una villa de su territorio. Tuvo el ánimo de crear una sociedad conjunta y un futuro grande para el nuevo ambicioso proyecto que se estaba cuajando en la Península Ibérica.  La máxima plenitud española fue alcanzada por las conquistas españolas en América, un Imperio se alzaba ante los ojos del mundo, pero a partir de aquí España no cae en decadencia, se vuelve decadencia en sí misma. No hay ningún hecho histórico remarcable, España se descompone en riguroso orden del  la periferia al centro desde entonces, el nacionalismo catalán y vasco siguen la descomposición española que surgió hace mas de cien años con más fuerza.

El motivo de esto, Castilla cae en un particularismo atroz, es la que forma y descompone España, Castilla se torna suspicaz, angosta, sórdida, agria, no se preocupa en potenciar la vida de las otras regiones que la componen, Catalunya, Vasconia y Galicia; celosa de ellas las abandona a sí mismas, y empieza a no enterarse de lo que pasa en ellas. La anomalía española es precisamente ese particularismo o nacionalismo “español” retratado por muchos autores, cuando Castilla se vuelve particularista se vuelve incapaz de entender a otra España que no sea castellana.

Todo esto sirve para explicar qué pasa en la sociedad y la clase política, ya que es curioso que todo acabe relacionándose y tanto como Castilla se volvía particularista, la sociedad se volvía también así. Cada gremio (políticos, burgueses, trabajadores, empresarios, militares, iglesia…) cae cerrado en  si mismo incapaz de enterarse ni preocuparse de lo que pasa fuera de su gremio, se vuelve egoísta, incapaz de comprender las demandas del resto. España deja de entenderse a sí misma.

Como en el libro de Ortega y Gasset “La España invertebrada” dice que; “en un país donde la masa es incapaz de humildad, entusiasmo y adoración a lo superior (intelectuales) se dan todas las posibilidades para que los únicos influyentes sean los más vulgares. Así el público de los espectáculos y conciertos se cree superior a todo dramaturgo, compositor o crítico, y se complace en cocear a unos y otros.” Un pueblo de tan perfectos electores que no merecen estos políticos, no son capaces de sustituir a éstos por otros mejores porque “ la sospecha de que alguien pretenda entender algo un poco más que ellos, les pone fuera de sí“. “Dondequiera asistimos al deprimente espectáculo de que los peores, que son los más, se revuelven frenéticamente contra los mejores”.

La casta política no es más que la representación de los vicios españoles, merecidos o no, el pueblo debería cambiar para evitar un futuro poco prometedor. España tiene un problema social muy gordo, no un problema político, como no empiece a entenderse, esta acabará por destruirse siguiendo su destino.

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