El buen político

La política cae en popularidad, la sociedad desconfía del sistema político. ¿Por qué?

No es muy difícil entender por qué, muchos de los políticos de hoy en día, no son buenos. Su preocupación máxima corresponde a la obtención de votos. Si es cierto, que aún quedan que no son así, pero la voz que se escucha más entre las muchas voces de dentro de la política es la que dice que ellos tienen la necesidad de vender.

Creo que el error de la política ha sido el adoptar las formulas de marketing, de la publicidad, y la forma de transformar la política en un producto de consumo, y si te logran convencer lo acabas comprando.

Esto ha comportado dos consecuencias; una, la degradación de las exigencias sociales y otra, el aumento de una irresponsabilidad política.

¿Por qué estas dos consecuencias? La degradación en las exigencias sociales viene dada a la par con el aumento de la irresponsabilidad política.

Los políticos en el intento de dar la imagen de que escuchan a sus ciudadanos y al intentar satisfacer al máximo a éstos, provocan que se desarrollen una serie de políticas incoherentes y localistas que se alejan de la racionalidad en una gestión seria y suponen un despilfarro importante. Esto llama a que más voces se alcen a reclamar más propuestas que corresponden a intereses particulares y se alejan del interés general, causado en mayor parte, por la visión corto-placista de gran parte de la sociedad.

Sin embargo, los políticos, por el miedo a perder votos por no satisfacer ciertas demandas locales, consiguen a largo plazo una gestión ineficaz y que retrasa gravemente el desarrollo de una región.

Un buen político debe ser aquel que sabe escuchar a sus ciudadanos y sabe en la aplicación de su gestión que demandas deben prevalecer y qué tipo de gestión debe realizar, nunca olvidando que las propuestas y la gestión la deben hacer los mismos políticos con los conocimientos necesarios para poder desarrollar la región que gobiernan y nunca debe ser una simple lista con todas las propuestas ciudadanas. Sería necesario un plan de actuación regional donde que prevean aquellos objetivos que sean viables, que comporten un beneficio de largo plazo a corto plazo en este orden de prioridad para la sociedad sin que ello conlleve a la improvisación y a un endeudamiento excesivo e innecesario.

Creo que un buen político es aquel que se muestra tal y como es. Sin miedo a que le juzguen por sus actos, no creo que sea bueno que los políticos se cubran con un velo para aparentar lo que no son. Por eso son necesarias las listas abiertas, para, por una parte se democratice el partido político y por otra parte, se deje en manos de los ciudadanos que de forma libre y transparente puedan decidir quién quiere que les gobierne. Todos sabemos que a las personas falsas se les acaba pillando rápidamente, al igual que a los mentirosos. Por eso mismo, un político no ha de aparentar lo que no es, si éste no gusta a la ciudadanía, es porque no es el indicado para gobernar y cubrirse entre mentiras puede acabar perjudicando más.

El intento por aparentar algo combinado con una evidente falta de responsabilidad presupuestaria, hace que la ciudadanía se dé cuenta y opte por no favorecer a un determinado partido político. Una buena lección por parte de la ciudadanía, porque éstos no son tontos.

Creo que un buen político también es aquel que sabe que son los ciudadanos los que le han otorgado su cargo, y por lo tanto, seria insultante que un político se pusiera un sueldo excesivamente alto, o que se adjudique varios trabajos o funciones cobrando de ellos diversos sueldos. Creo que la buena política vendría dada el día que quede prohibido por ley que alguien que ostente un cargo político tenga la posibilidad de lucrarse o de trabajar en otros puestos de trabajo para obtener más de un sueldo sean públicos o privados. No hay que olvidar que la función representativa de un político y la confianza que establecen los ciudadanos con éste obliga a que éste nunca pueda utilizar la política como ánimo de lucro.

En definitiva, un buen político debería ser responsable, consecuente, transparente, eficaz y capaz de desarrollar las funciones básicas que se le otorgan. Pero la ciudadanía, también tiene la responsabilidad de demandar aquellas formas de gobierno más eficaces como las listas abiertas o los planes de actuación, también tiene la responsabilidad de reclamar transparencia, de ser activos y de ser conscientes que han de ser responsables en el momento de reclamar a la administración. Si no se avanza y no se crea una conciencia global de la buena administración con las medidas adecuadas, no sé cómo podría acabar todo esto al final.

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6 comentarios en “El buen político

  1. en general es una visión interesante aunque un poco utópica. Para empezar esta frase “un buen político debería ser responsable, consecuente, transparente, eficaz y capaz de desarrollar las funciones básicas que se le otorgan” ya podría ser un eslógan publicitario si cambias simplemente unos términos por otros: “un buen coche debería ser seguro, cómodo,….”

    Para acabar solamente decirte que no solo la ciudadanía tiene la responsabilidad de DEMANDAR formas de gobierno eficaces sino que también debería tener la OBLIGACIÓN de participar en ellas. Es imposible pretender una clase política impecable teniendo un país política-social y culturalmente analfabeto y por encima de todo: vago.

  2. Evidentemente es utópico, es una forma de lo que debería ser como ideal, creo que si se ha de luchar para poderse aproximar a ello porque todos tenemos derecho a una buena política aunque no son inevitables algunos de los problemas que surgen en ella, ya sea porque se pueden colar personas muy interesadas o por otras cosas.

    En lo de participar en ella, realmente es un problema mas complejo, ya que es difícil obligar a alguien que siente “asqueo” por la política, además de que existe una falta de cultura política generalizada, mucha gente ya ha dejado de saber como funciona el mundo político, cuando es algo básico, del día a día y dependemos de la política al final para casi todo. Quizás el problema de raíz está en la educación básica, donde quizás haga más falta potenciar el espíritu crítico y participativo de los alumnos, en vez de dedicarse a escuchar y tomar apuntes, también quizás seria necesario enseñar como funciona la política, que competencias desarrollan los diferentes organismos políticos, mucha gente vota sin saber, y mucha gente ya no se interesa. Es un problema complejo la verdad, y se debería buscar las causas e intentar combatirlo de raíz.

    En tu última frase tienes toda la razón, es muy triste la verdad, pero bueno ojalá las cosas cambien, quizás aun soy muy joven y tengo la esperanza y la ilusión de un mundo mejor y que me gustaría cambiar muchas cosas, no es la primera vez que me dicen esto personas cercanas a mi. Pero bueno por ahora creo que las cosas pueden mejorar y dentro de lo que pueda mi capacidad y mis conocimiento intento aportar lo mejor de mi.

  3. Per començar et diré que jo també soc jove, i no, no estic entre la teva llista d’amistats. Un cop dit aixo, afegiré que una major participació ciutadana no implica necessàriament una millor gestió política. No cal anar tant lluny per recordar èpoques on la ciutadania s’implicava molt més en questions polítiques i d’estat i tot i així els resultats són desastrosos (2a Guerra Mundial).

    Segurament em diràs que en aquells temps l’educació era inexistent, però sempre has de tenir present el terme “contagi”. S’estudia força en psicologia i explica com una persona o un grup reduït d’elles són capaces de canviar la opinió general. Es nota molt en debats com per exemple els que pots fer tu a classe; una minoria recolza un pensament o una manera d’actuar i poc a poc tots els participants adopten aquesta mateixa idea i la comparteixen. I aixo Sergio passa i passarà per molta educació que hi hagi.

  4. Veamos, por puntos, cuando me refiero a educación no me refiero a que sea solución directa a mejor gestión política, ya que para llegar a este fin siempre se han de tener en cuenta una serie de agregados que lo hacen posible no solo uno. No me refería a eso cuando lo he comentado. El ejemplo más sencillo es la manipulación, para combatirla es necesaria la educación nada más, si se encamina lo que he dicho hacia ese punto quizás resulta más comprensible. En parte se tomarán medidas más acertadas para el beneficio del conjunto si el conjunto es culto (cuando me refiero a culto, me refiero a no que tiene mil estudios, sino que tiene espíritu crítico, que sabe como funciona la política y entiende cuales son las medidas que se aplican, etc). Repito, es un problema complejo y no tiene una solución inmediata, es un agregado de aportaciones, la educación es una, nadie niega que puede favorecer a ello.

    Tema contagio, si es cierto, y la sociedad en cierta manera funciona así, se pueden explicar el porqué de las modas, el porqué de una tendencia ideológica, el porqué de una cierta forma de vida predominante. El contagio es una agregado más para hacer que ciertos valores se establezcan en la sociedad de forma estable, es un proceso a largo plazo, de alcance muy variable y evidentemente no es el único. Éste, aunque necesario puede entrar en conflicto con otras formas de entender el mundo y el sistema político, me explico, sin la educación (entendamos que me refiero a educación, no a formación para poder realizar un trabajo, sino a conocimientos básicos), puede que prevalezca una forma de pensar totalmente contraria a la razón, (véase pues a odio injustificado a homosexuales, odio a la inmigración, la actitud de hombre muy masculino que se reprime ciertas cosas.. podría poner mil ejemplo de comportamientos humanos que han sido determinados por ciertos estándares) por lo tanto, si se confía en el contagio ideológico, no se acaba probablemente con la forma más racional, o más acertado, más justa, etc, existen miles de influencias externas que condicionan, ya sea manipulación, persuasión, entre otras.. La educación en cierta manera ayuda a reconducir esto hacia las formas adecuadas. (He intentado ser breve, pero es algo que un día si quieres debatimos, no se puede exponer algo tan largo y no sé si se entiende bien a lo que me refiero).

    Cuando el fin, es encontrar la verdad, la forma más justa, lo racional para la felicidad de la sociedad, cuando se busca el bien, no basta con el contagio, se necesitan más cosas, por muy acertadas que puedan ser unas ideas, no tienen porque prevalecer por encima de otras por norma natural, existen mecanismos humanos y sociales que distorsionan eso. Oratoria, dialéctica, demagogia, técnicas de persuasión, marqueting, publicidad… Se puede convencer aunque las ideas que se predican son contrarias a quizás el bien común. (¿Qué es el bien común? ese ya es otro debate, evidentemente nunca me posiciono en algo dogmático y de fe, que esto es la verdad, para nada, sino en lo que se llama el discurso moral (que lo conocí a través de las obras de Carlos Santiago Nino)

    Te agrego aquí la definición según Nino; en el discurs moral estan exclosos arguments, formes de persuasió o tècniques de motivació basats en l’obediència dogmàtica, el recurs a amenaces de danys o ofertes de beneficis, l’engany, o el condicionament a través de les tècniques de la propaganda. I aquest està dirigit a obtenir una convergència en actitud i objectius per a fer front a agressions personals per part d’altres i en la defensa (al final del llibre queda clar) dels drets humans. Nino diu que per aconseguir un reconeixement dels drets entre la societat, s’ha de estimular la creació d’una consciencia moral a través de, principalment, la discussió moral amb trets de propaganda.

  5. La educación en cierta manera ayuda a reconducir esto hacia las formas adecuadas. => siempre dependiendo de quién eduque a quién, con qué valores… No es lo mismo educar de una forma laica que cristiana,… ¿Quién decide el enfoque educacional de un país? En realidad simplemente el partido político del gobierno, o en el “peor” de los casos la coalición que tenga una mayoría parlamentaria. Prueba es este Estado que en los últimos años ha ido variando su educación a peor y en ella sólo se han tenido en cuenta los intereses propios y no los del pueblo (véase asignatura para la ciudadanía etc….).

    I ja lo d’una creació moral a nivell social em sembla una utopia en majúscules. Aquí no ens posem d’acord ni per decidir quina es la dansa o el menjar popular, com per discutir sobre una moral conjunta i “vàlida” per a tots.

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