Análisis/Economía

¿Cómo pagamos los servicios públicos?

¿En tiempos de crisis los servicios públicos son insostenibles? ¿Debemos mantener unos servicios tan costosos?
Últimamente escucho muchos argumentos a favor de la privatización y a favor de la austeridad en los servicios públicos; se toma la medida de copagos en los servicios para poder garantizar su sostenibilidad, sin embargo, ¿es ésta la medida más eficaz?

Realmente si lo pensamos bien, los servicios públicos se deben pagar de una forma u otra, su eficiencia no depende de su forma de pago sino de sus gestores. ¿Quién lo gestiona? Debemos de tener en cuenta que por naturaleza un gestor privado no debe ni tiene porque ser más eficiente que un gestor público, son personas igual, lo que determina si son gestores eficientes es su profesionalidad y no si trabajan bajo objetivos privados o públicos. Pero dejando de lado todo esto, volvamos al tema sobre el coste de los servicios públicos.

Dejando de lado la eficiencia, pues se soluciona eligiendo a gestores más eficientes, me centraré en la forma de pago de los servicios públicos, pues es lo que mantiene vivo el debate sobre el coste de los servicios públicos. Realmente si lo pensamos bien, los servicios públicos se tienen que pagar sí o sí y los paga el ciudadano sea la formula que sea aplicada. Tenemos diferentes formulas de pago; por un lado, ¿quién lo paga? Lo puede pagar los usuarios del servicio o la totalidad de la población y por otro lado, ¿cómo se paga? De forma progresiva o regresiva.

¿Quién lo paga? ¿Qué criterios debemos establecer para decidir quien lo debe pagar? Dejando de lado si se trata de algún derecho fundamental como lo es la sanidad, intentaré explicar otro tipo de criterios más argumentados y que de facto convierten a tales servicios en derechos. Por ejemplo, el caso de la sanidad, ¿los que están enfermos deben pagar íntegramente su sanidad o todo el mundo debe colaborar de igual forma en la sanidad del conjunto? Una de las características de la salud es que a pesar de que existen muchas personas que se cuidan adecuadamente, la salud y la enfermedad resulta algo que no viene por capricho, las personas no deciden por si solas ponerse enfermas ¿Deberían pagar el servicios sanitarios aquellas personas que han tenido la mala suerte de enfermar? Por otro lado, el principio de igualdad de oportunidades se podría ver violado, pues como no es una elección personal, las personas más propensas a caer enfermas o con alguna deficiencia no podrán desenvolverse con la misma libertad en la vida que otra persona por el mero hecho de tener un sobrecoste en sanidad. Por lo tanto, en este caso, ¿Solo las personas enfermas deben pagar los servicios de salud? Hay personas que aceptan la desigualdad como algo normal y por lo tanto, se decantaran por aceptar que solo las personas enfermas paguen su sanidad, otras personas firmes al principio de igualdad, se decantarán en que todos debemos contribuir en la salud del conjunto, ya no solo por criterios de principios, sino por criterios de eficiencia y eficacia, una sociedad más sana nos beneficia a todos.

El ejemplo anterior solo sirve para el caso de sanidad o similares ya que existen productos, que en su mayoría se encarga la empresa privada de gestionar, que se basan en la elección personal; si una persona decide gastar dinero en algo por elección personal y no por necesidad, estamos ante un caso diferente, los criterios anteriores del ejemplo de la sanidad no serian validos. ¿Entonces este tipo de servicios los debe pagar el usuario o el conjunto de la sociedad? La totalidad de ambos pensamientos ideológicos apuntan a que los debe pagar el usuario, la cuestión se encuentra en ¿qué casos realmente es una necesidad o un capricho? Que ya es otro debate.

¿Cómo se paga? Existen dos formas de pago de los servicios; una es el criterio de un mismo servicio un igual pago para todos y otra es la forma progresiva, de que a pesar de ser un mismo servicio, las personas con mayor poder adquisitivo pagan más. ¿Cual es el modelo que queremos aplicar? Pues todo depende del tipo de servicio y los criterios que utilicemos, normalmente también orientados por la necesidad y el principio de igualdad se aplicaría el modelo progresivo, mientras que en el resto no.

Debemos de tener claro ante todo, que el copago sanitario, el aumento de tasas universitarias o el aumento del pago directo de determinados servicios no responde a criterios de sostenibilidad del servicio, realmente responde a que tal gestor considera que quien debe pagar el servicio es el usuario del servicio, el copago sanitario penaliza a los que están más enfermos, el aumento de tasas universitarias penaliza a las clases más humildes vulnerando el principio de igualdad. Se tratan de medidas ideológicas que responden a las dos preguntas antes analizadas, realmente la sostenibilidad de servicios públicos no tiene nada que ver en como se paga y quien lo paga, lo que tenemos aquí son medidas ideológicas, de si son personas que prefieren un modelo para ese servicio público u otro modelo.

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